sábado, 12 de septiembre de 2009

Homenaje a un soñador


Esta es la historia de un soñador.

M era alguien especial. El mundo no le parecía lo suficientemente bonito. Por eso inventó su propia historia, fabricada con los retazos de sus deseos.

En su vida no había nada en su sitio. Pero él lo colocaba todo ordenadamente con piezas de fantasía, creando aquel mundo precioso en el que todo cuadraba pero nada era perfecto.

Le llamaron loco, y sin duda lo era. En sus sueños visitó el mundo entero y probó los más exquisitos manjares. No dudo de que los saboreó con tanta intensidad como si se estuvieran deshaciendo en su boca. Sé que en su retina quedaron grabados los preciosos paisajes de Croacia, la monumental arquitectura francesa y el exótico ambiente de Singapur. Sé que nunca olvidarás el sabor de aquellas frambuesas con hierbaluisa que probaste en París.

Regalaba el amor sin tacañería. Sus palabras fueron un fresco bálsamo para mis heridas. Pero palabra a palabra, beso a beso, el amor se le fue agotando. Siempre dió más del que le quedaba. Hasta esa gris mañana en la que ya no le quedó una pizca para sí mismo.

Aquella mañana, como tantas veces, M deseó escapar de su prisión de fantasía. Pero no supo cómo. Aquella triste mañana de septiembre, M saltó al vacío rumbo a las estrellas.

Rompió más de un corazón. Y en el mío dejó una pequeña muesca en la que reza "yo estuve aquí".

Sí, M, tú estuviste aquí. Y en este corazón triste siempre habrá un rincón que llore cada vez que en mi mente resuenen tus palabras: "Buenos días, princesa..."

Buenas noches, M. Hasta siempre, mi niño.

5 comentarios:

  1. Precioso y muy emotivo homenaje a un ser humano con mayúsculas. Cuando alguien así se va, nunca deja que se pierda todo; porque sabe en lo profundo de su divina locura que siempre han de quedarnos las estrellas.

    Un beso y un abrazo
    Y muy felíz domingo, guapa. :-)

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  2. Tan bonito como siempre, tienes un gusto muy especial para escribir. Mis felicitaciones otra vez más.

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  3. Gracias a todos por vuestros comentarios.

    Max, en efecto, siempre nos quedarán las estrellas. Cuando les miro aún veo a M. No sé cómo su salto hacia abajo le llevó tan arriba. Muchos besos.

    Rdimichelle, quiero pensar que no hay limite, ni siquiera el cielo. O tal vez el límite sea nuestro recuerdo. Gracias por leerme.

    Wore, me alegra tu vuelta. Es curioso que entre mis nuevos posts, hayas elegido este para dejar tu huella. Tal vez tengas un sexto sentido para adivinar cuáles son mis palabras más sentidas.

    M... sigo recordándote. Guárdame un rincón en esa estrella.

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  4. Del primer vistazo que le he dado a tu blog, me ha mordido este. En primer lugar es de una densidad expositiva lacerante. No se cuantas cosas as dado VIDA aquí. Porque a pesar de las despedidas para mi haya sido un viaje de encuentros. Encuentros en dónde ya somos bastante mayores para negarnos a comprar el orden. Tu orden era todo un bálsamo para la mala conciencia. Solemos fabricarnos un pasado que tenga las salidas que nos permitan seguir avanzando. Sólo se hace posible el AMOR naciendo en tropel de lo pequeño y lo grande. Del detalle de unas palabras hasta el París monumental conquistado por nosotros, convertido en nosotros. Luego me araña la muerte, no la entiendo, no la puedo soportar. Me tranquiliza ver como la conviertes en galáctica, como te entregas a ella, como a la primera cama después de un mes sin dormir. No hay mayor felicidad, que seguir siendo FELIZ para siempre.

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