Queridos Reyes Magos:
A buenas horas, lo sé. Pero a estas alturas ya debéis saber que yo siempre llego tarde.
Prometo no daros mucho trabajo. No quiero nada. O tal vez sí, no lo sé. Tal vez, al fin y al cabo, os dé más trabajo de la cuenta.
Traedme algo bonito, por favor. Pero no de una belleza frívola, como los adornos. Algo bonito, bonito.
Traedme algo vivo, pero que no se muera, que no se marchite. Que no se escape.
Traedme algo cálido, como aquellos enormes edredones que no se sabe dónde empiezan y dónde acaban. Uno en el que pueda perderme.
Traedme algo nuevo, desconocido, único.
Pero, por favor, no olvidéis traerme valor para desearlo y mucho corazón, para no dejar de hacerlo.
Besos,
a.
P.S.: Este año no he sido buena.
Leer más...
