- ¡¡Estúpida, estúpida, estúpida!! Pero... ¿serás idiota? ¿Cómo pudiste caer otra vez en la trampa?
- Creí que él cuidaría de mí...
- Creíste, creíste... ¡Imbécil! ¿Acaso no sabes que siempre te equivocas?
La esclava seguía llorando.
- No llores, ¡maldita sea! ¡No lo merece!
- No es culpa suya. Fui yo quien se equivocó creyendo que era lo que yo esperaba.
- Eso es cierto. Siempre haces lo mismo. Eres una tonta ilusa. No entiendo cómo pudiste entregárselo.
- Ya te lo he dicho... creí que estaría en buenas manos.
- Pues ya ves lo que ha hecho con él. Espero que aprendas la lección y te lo pienses dos veces la próxima vez que quieras regalarlo.
Los llantos se hicieron más fuertes, inconsolables. Al final, acertó a murmurar:
- Ya es tarde... Yo se lo dí. Y ahora no sé cómo recuperarlo.
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UN CAPRICHO MOMENTÁNEO
-
─Vendré en un momento.
Y, sin más, se fue.
Lore le vio doblar la esquina que delimitaba su dormitorio hasta que su
figura no fue sino un vago recuerdo. No...
Hace 11 años
