
Rotas, rotas de nuevo. Cuántas veces más... ¿Cuántas? Cuántas... ¡maldita sea!
O mientes, o te escapas, o te mueres, o desapareces, o no puedes. O, sencillamente, no quieres.
¡Qué te den! Ya no te busco, ya no te necesito. Ya no te quiero...
A quién pretendo engañar...
UN CAPRICHO MOMENTÁNEO
-
─Vendré en un momento.
Y, sin más, se fue.
Lore le vio doblar la esquina que delimitaba su dormitorio hasta que su
figura no fue sino un vago recuerdo. No...
Hace 11 años

Nadie te ha llegado nunca a la suela del zapato.
ResponderEliminarQue nos den, pero con cariño :)